jueves, 12 de julio de 2012

Atapuerca. Décimo día


En el yacimiento todo normal, huesicos, piedras (otras 14 tuve que coordenar hoy). Pero tras el almuerzo ¡sorpresa! nos llevaban a los yacimientos que no son visitables por el común de los mortales. Hoy a El Mirador, una cueva que más parece un abrigo, que tiene una datación entre el neolítico y la edad de hierro y que en la actualidad se excava el calcolítico (mi periodo de la historia favorito hasta el momento). Allí nos esperaba una explosión de información y de tecnología, una simbiosis entre arqueología, historia e informática: escaneo de plano general de los restos, de huesos, cerámica y todo cuanto se viera en ese plano por independiente de forma que luego a través de la informática pudieras consultar todos los datos en 3D. Ha sido en ese momento cuando he descubierto qué quiero ser de mayor, quiero ser capaz de hacer este tipo de cosas.
Luego nos han llevado a una parte de la cueva y allí nos esperaba una acumulación de restos humanos depositados allí hace unos 4000 años. Cuando he visto eso se me han saltado las lágrimas, de verdad... ya se que soy de lágrima fácil pero es que ver allí la arqueología de la muerte en directo me ha superado. Impresionante... Y luego la gente que está a cargo del lugar te lo explican con tanto entusiasmo que es difícil no empaparte de lo mismo.
Ha sido la mejor experiencia de todas las que he vivido en Atapuerca.