domingo, 29 de julio de 2012

Me faltan palabras

De pronto se me han puesto abejas (que no mariposas) en el estómago, y no es porque tenga hambre. Ojalá supiera escribir un poema de amor, un poema de ausencia y de ganas de abrazos y caricias. Y en mi memoria, aunque rebuscando, no encuentro quien, mucho mejor que yo, ponga ahora mismo esas palabras.
Un poema que hable de un beso en el cuello, una caricia en el brazo y otra que sigue la línea de su columna, de un rayo de sol que ilumina, en un instante, uno de sus rizos o como, mientras despierta, con los ojos todavía cerrados, me abraza fuerte y me besa en la nuca.

Llueve...

Días de tormentas que apenas pueden refrescar ni cuerpo ni mente. Un momento de transición que necesitaba después de tantas emociones, pero ahora toca regresar a esa especie de rutina que me niego siempre a llevar pero que necesito.
Estudiar, limpiar la casa, el trabajo... y echar de menos...

martes, 24 de julio de 2012

Feliz cumpleaños Anica


Hubieras cumplido 49 y seguro habríamos hablado de lo cerquita que tenemos los 50. Recordaríamos las tardes de cumpleaños donde alguna aprendió a fumar ya con 9 años, esos cigarrillos mentolados que  ayudaban a sentirte más mayor como si estuviéramos con Alicia en el país de las maravillas y sus botellas de crecimiento (mi gato no se llamaba Cheshire sino Rufino y además era rubio pero sonreía mucho). El chocolate con bollos para merendar y luego a la calle a jugar ¡tanto como jugamos, tanto como reímos!
¡Qué privilegio pasar una niñez contigo! a pesar de los tirones de pelo y algún enfado que otro que nunca pasó de los 3 días. Te echo de menos muchas veces aunque con los años cambiáramos de compañías y familia y casi no nos viéramos. El día que abandonaste este mundo algo de mi corazón se fue contigo pero algo del tuyo se quedó conmigo. Siempre el 24 de julio será el día de tu cumpleaños y siempre sentiré no haber estado juntas más tiempo.

viernes, 20 de julio de 2012

Cielo, mar y arena

"no quiero dormir sin tus ojos,
no quiero ser sin que me mires:
yo cambio la primavera
por que tú me sigas mirando."
(Pablo Neruda)

Cuando llegamos se oía el rumor de las olas en ese ir y venir y, por encima de nuestras cabezas, se desplegaba un cielo repleto de estrellas, tan juntas, que se hacía difícil adivinar dónde estaba Hércules o el triángulo de verano.
Nos quitamos la ropa y la arena estaba de una frialdad acogedora que descargó tensiones y miedos.
Apenas se veía la espuma del mar pero nos adentramos en sus aguas, también acogedoras, que nos abrazaron mientras susurraban antiguas palabras de amores eternos.
Los "ay" y los gritos alegres, mientras las olas nos alcanzaban, rompieron la noche silenciosa y, al salir y tumbarnos en la arena, el cielo estrellado nos arropó en nuestros abrazos.
¡Qué felicidad sentir el mundo unida a tus alas!

viernes, 13 de julio de 2012

Atapuerca. Duodécimo día

Con las uñas todavía con tierra roja de Atapuerca, a pesar de la ducha, dejo Burgos. Con mi natural llorón me ha costado una que otra lágrima pero me voy satisfecha de la experiencia.
Dejé K15 en TD10 2.2 limpito y repleto de huesos para la próxima tanda.
Como no podía ser de otra manera, el último día no han dejado de aparecer huesos, entre ellos la falange, posiblemente, de un cánido y otro hueso de 7 cm entre los más destacables.
Tuvimos la visita de la muy hija de su madre y de su padre, Carmen Vela, sí esa que dijo que sobraban científicos, las ganas de tirarla por el andamio eran patentes pero no desluciré este día con su recuerdo.
En fin... Se acabó y llevo conmigo muchas experiencias, y no solamente a nivel educativo sino en todos los ámbitos que es la grandeza de este tipo de situaciones.
Hasta siempre Atapuerca.

Atapuerca. Día once

La sorpresa del día ha sido la visita a la cueva de "El Portalón de Cueva Mayor". Entre las cuevas a las que da entrada se encuentra el "Salón del Coro", impresionante. Hay que bajar por un camino a oscuras (hay que llevar linternas) y al final te encuentras con una inmensa oquedad donde viven las estalactitas a sus anchas. La sensación es casi la misma que sentí con los enterramientos en El Mirador y, como siempre, la explicación fue emocionante y todo lo que suponen el conjunto de los yacimientos y pensar en las generaciones que tendrán que excavar hasta dar respuestas a tantas incógnitas como se plantean, es lo que me hace seguir con ilusión todos los pasos previos.
Mañana es el último día de esta experiencia y aunque tengo ganas ya de ver a los míos y envolverme en mi vida "normal", lo cierto es que me hubiera gustado quedarme, al menos, una semana más. Muy buena gente, curiosos y curiosas como yo que dedican mucho tiempo de sus vidas a la investigación. Esto se acaba, amigos... pero habrá más oportunidades de ilusionarme, sin ir más lejos, en Los Bañales.

jueves, 12 de julio de 2012

Atapuerca. Décimo día


En el yacimiento todo normal, huesicos, piedras (otras 14 tuve que coordenar hoy). Pero tras el almuerzo ¡sorpresa! nos llevaban a los yacimientos que no son visitables por el común de los mortales. Hoy a El Mirador, una cueva que más parece un abrigo, que tiene una datación entre el neolítico y la edad de hierro y que en la actualidad se excava el calcolítico (mi periodo de la historia favorito hasta el momento). Allí nos esperaba una explosión de información y de tecnología, una simbiosis entre arqueología, historia e informática: escaneo de plano general de los restos, de huesos, cerámica y todo cuanto se viera en ese plano por independiente de forma que luego a través de la informática pudieras consultar todos los datos en 3D. Ha sido en ese momento cuando he descubierto qué quiero ser de mayor, quiero ser capaz de hacer este tipo de cosas.
Luego nos han llevado a una parte de la cueva y allí nos esperaba una acumulación de restos humanos depositados allí hace unos 4000 años. Cuando he visto eso se me han saltado las lágrimas, de verdad... ya se que soy de lágrima fácil pero es que ver allí la arqueología de la muerte en directo me ha superado. Impresionante... Y luego la gente que está a cargo del lugar te lo explican con tanto entusiasmo que es difícil no empaparte de lo mismo.
Ha sido la mejor experiencia de todas las que he vivido en Atapuerca.