viernes, 16 de julio de 2010

Los recuerdos llevan olor

Sookie: You smell like the ocean in winter. How is that possible? Bill doesn’t smell like anything.
Eric: It’s not possible.
Sookie: You played by the North Sea as a child.
Eric: Yes. How did you know?
Sookie: I’m smelling your memories.
Eric: You can do that?
Sookie: Oh, I’ve got skills you can’t even dream of, cowboy.
(True Blood, season 3.04)

Seguro que es fácil asociar cualquier olor a un recuerdo oculto en el más recóndito lugar de la memoria. Los geranios del verano, la tormenta, su perfume en aquel primer beso, aquellos otros en los que vinieron después, el campo al anochecer, mis bebés, mis adolescentes...
Me gusta cuando descubro, mientras camino por la calle, un olor a flores que te asalta deliciosamente, o cuando entra el gato en casa y huele a la lavanda del jardín. Y el olor que te anuncia, en unos kilómetros más allá, la presencia del mar.

jueves, 17 de junio de 2010

Desvaríos

Construyes tu mirada con ladrillos de indiferencia
mientras en mi corazón los muros cercan la esperanza.

A veces se me ocurren versos sueltos, frases inconclusas o hasta párrafos infinitos. Es horrible la dejadez, la pereza o el miedo. Los segundos pasan (inexorables) y no somos conscientes de la gran maravilla que es respirar o que las musas susurren versos que se quedan en el olvido.

Me pierdo en el oscuro pozo de tu ausencia
y mis manos rememoran las caricias imaginadas.

Cuando no hay rumbo perderse en la nada es fácil, menos mal que nos queda la escritura.

domingo, 13 de junio de 2010

Pearl Jam - Just Breathe



Me encanta descubrir nuevas músicas. Aunque tengo predilección por algunos cantantes, la música clásica, el jazz... A veces surge, en el momento adecuado, una música que te inunda en ese preciso instante y no en otro.
Hoy he descubierto a Pearl Jam.
A pesar de ser un grupo muy consolidado, de haberlo escuchado, seguramente, miles de veces nunca me había parado a deleitarme y esta noche hago sonar, una y otra vez, esta canción: "Just Breathe". Una y otra vez...

domingo, 9 de mayo de 2010

Los 46

Llegaron ya, aunque llevaba como dos meses antes asimilándolo. Me pasa siempre igual, empiezo a pensar en la nueva edad antes de que llegue, así que si me preguntan en ese impasse siempre dudo.
Es un bonito número 4 + 6 = 10 = 1 + 0 = 1. Es como un comienzo y sí, tiene mucho de eso. Si todo va bien, en septiembre estaré matriculada en la universidad (la UNED). 28 años más tarde de cuando tuve la oportunidad. Pero todo llega en su momento, entonces no había nada que me entusiasmara, o bien me entusiasmaba todo. Ahora, más o menos, tengo una vida resuelta y me puedo permitir el lujo de perderme en los libros para encontrarme a mí misma. En un principio no llevaba idea de sacar la carrera pero luego me dije que es bueno tener metas y una de las mías podría ser un título.
Me hace ilusión y por otro lado le tengo terror. Nadie me exige nada, no le debo nada pero yo misma me comprometo y me desilusiono si no alcanzo mis propias expectativas.
Pero hoy no quería hablar de mi edad. Empecé a escribir esta entrada justo el día de mi cumpleaños pero la dejé ahí porque era un escribir por escribir. Y es que tengo la necesidad imperiosa de coger el teclado y lanzarme pero me busco excusas para ir dejándolo. Quien me lea habitualmente sabe que no es la primera vez que lo digo. Sigue siendo la puñetera exigencia la que me rompe el goce por la escritura, si hay algo que no sale bonito rozando la perfección lo descarto. ¿Será que en el fondo escribo para que me lean? será... :)

miércoles, 14 de abril de 2010

De lágrimas y frases


Hay algo sagrado en las lágrimas, no son señal de debilidad sino de poder. Hablan con mayor elocuencia que diez mil lenguas. Son las mensajeras de una pena abrumadora... y de un amor indescriptible.

(There is a sacredness in tears. They are not the mark of weakness, but of power. They speak more eloquently than ten thousand tongues. They are messengers of overwhelming grief...and unspeakable love.)

Washington Irving

No es que quiera buscar excusas a los ríos de lágrimas que afloran en bastantes momentos de mi vida. Soy muy sensible y ya está... pero sí que me embarga la pena, más si cabe, cuando ese torrente no se comprende.
Hoy ha muerto el gato de mis padres, nació en mi casa, tuvo una buena vida (corta, eso sí) y no pude evitar derramar ese dolor por la pérdida. Habrá quien no lo comprenda pero, afortunadamente, también hay quien lo valora.
La frase la acabo de oír, traducida al castellano, en un episodio de "Mentes criminales".

miércoles, 24 de febrero de 2010

Soy un maldito número primo

Y mientras al otro lado de la pared se oye al vecino roncar a pierna suelta, me he decidido, por fin, a escribir en esta bitácora tan olvidada.
Acabo de terminar "La soledad de los números primos" de Paolo Giordano (un chico muy majo a juzgar por las fotos, la verdad) me atrajo hace tiempo ya el resumen que se hacía en contraportada y ese símil entre números primos y relaciones personales. Encontré el párrafo donde lo cuenta el autor y lo quiero poner aquí:

"En primer curso de la universidad había estudiado ciertos números primos más especiales que el resto, y a los que los matemáticos llaman primos gemelos: son parejas de primos sucesivos, o mejor, casi sucesivos, ya que entre ellos siempre hay un número par que les impide ir realmente unidos, como el 11 y el 13, el 17 y el 19, el 41 y el 43. Si se tiene paciencia y se sigue contando, se descubre que dichas parejas aparecen cada vez con menos frecuencia. Lo que encontramos son números primos aislados, como perdidos en ese espacio silencioso y rítmico hecho de cifras, y uno tiene la angustiosa sensación de que las parejas halladas anteriormente no son sino hechos fortuitos, y que el verdadero destino de los números primos es quedarse solos. Pero cuando, ya cansados de contar, nos disponemos a dejarlo, topamos de pronto con otros dos gemelos estrechamente unidos. Es convencimiento general entre los matemáticos que, por muy atrás que quede la última pareja, siempre acabará apareciendo otra, aunque hasta ese momento nadie pueda predecir dónde.
Mattia pensaba que él y Alice eran eso, dos primos gemelos solos y perdidos, próximos pero nunca juntos."

Creo que soy un número primo, muy lejano, que encontró su gemelo pero que se empeñó en hacer operaciones con números pares. Voy a intentar hacer una ecuación de segundo grado con un resultado que tienda a infinito, mientras hallo la cuadratura del círculo.

viernes, 1 de enero de 2010

Blue Moon



Hoy es luna llena, la segunda del mes y, por lo tanto, "Blue Moon". Ocurre muy pocas veces y así terminando un año y empezando otro, todavía es más extraordinario.
Es una luna melancólica en blues y me siento un poco así. No es nada raro me ocurre en casi todas las nocheviejas, no sé si por nostalgia del año que se ha ido, por lo no cumplido o por la incertidumbre de lo que está por venir.
En todo caso, el 2009 fue un año bueno y el último día fue de los mejores: un abrazo fortísimo de mi madre que me removió las entrañas y me ha emocionado como pocas cosas en muchos meses.
Ya viene poca gente por aquí (la verdad casi lo deseo así, siempre he sido de poquitas personas pero muy queridas) pero a los que todavía me leáis ¡os deseo lo mejor!
(P.D.- Y a ver si el año que viene por fin me puedo ir a Viena a ver en directo el concierto de año bueno ¡jo!)